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Blipvert “ficha” a Matusalén, el árbol vivo más viejo del mundo

 

En las montañas, solitario y hermoso

 

¡Notición! Hemos fichado a Matusalén, el árbol vivo no clonado más viejo del mundo, para nuestro equipo de redacción.

Matusalén o Methuselah, según quién hable de él, aportará con sus artículos de opinión sobre la actualidad medioambiental una buena dosis de experiencia y, sin duda, una mirada propia e independiente.

Porque el “Viejo”, como le llaman coloquialmente algunos de sus amigos, tiene algo más de 5.000 años y desde hace mucho, mucho tiempo, vive oculto en las White Mountains, en Estados Unidos.

 

Una diminuta semilla de Pinus longaeva

 

Matusalén nació de una diminuta semilla de Pinus longaeva a más de 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar, rodeado de cumbres golpeadas por vientos helados, en una tierra árida de veranos muy cortos, en el seno de una familia de coníferas que se enorgullecen de crecer muy lentamente (sin prisas, con mucha tranquilidad, en silencio), apenas unos 20 o 25 milímetros por año.

Ha sido esta vida tan exigente la que lo ha convertido en un tipo duro.

De hecho, buena parte de su tronco se ha ido retorciendo y secando, pero sigue siendo tan robusto que ni siquiera los insectos o los hongos más persistentes han conseguido herir su piel.

Actualmente, en pleno siglo XXI, nuestro prehistórico amigo vive como testigo protegido, escondido en una localización secreta porque el Servicio Forestal de Estados Unidos se niega una y otra vez a revelar sus coordenadas exactas.

De hecho, a Matusalén el “Viejo”, flamante nuevo columnista de Blipvert, solo unos pocos privilegiados han podido verle el rostro, porque ni siquiera han llegado a difundirse imágenes fotográficas que permitan identificarlo o localizarlo.

 

¿A qué se debe el secreto de su localización?

 

A que otros viejos árboles como él, quizás aún más ancianos, fueron abatidos en nombre de la ciencia, de la ignorancia o de la fama por el hacha de algún desquiciado ser humano.

En conversación telefónica, desde su escondite, Matusalén nos ha confesado con voz grave y emocionada sentirse feliz por esta oportunidad:

 

“Afirman que soy una reliquia de la Edad de Bronce, pero no es cierto, no soy una reliquia. A pesar de llevar 5.000 años contemplando las estrellas, estoy en plena forma: por mis venas continúa corriendo una sabia espesa y rica, pero tengo muy mal genio y unas ganas enormes de dar mi opinión sobre lo que siento que ocurre en el mundo”.

 

Cuenta con nosotros, Matusalén, el blog de Blipvert también es tu blog.

 

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