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En la Cumbre de Acción del Clima de la ONU

 

 

Esta semana, para nuestro blog, nos habíamos propuesto escribir con moderación y entusiasmo sobre algún esperanzador descubrimiento mediomabiental o sobre algún inteligente invento que alimentara nuestra esperanza respecto al cambio climático.

Pero no podemos, porque es imposible  obviar la actualidad.

No podemos, porque para mañana, día 27 de septiembre, hay convocada una huelga mundial por el clima.

Y no podemos, porque hemos visto y escuchado a Greta Thunberg escupiéndoles su desprecio (el suyo y el de tantos  y tantas) a los prohombres reunidos en la Cumbre de Acción del Clima de la ONU.

 

La autenticidad de los más jóvenes

 

Cuando escuchamos a un profesional de la palabra (un político, un cargo público o un líder social) en televisión o en algún otro medio, por muy veraz que parezca y por mucho que nos agrade lo que dice, siempre puede asaltarnos la duda: ¿dónde acaba la autenticidad y empieza el teatrillo?, ¿dónde acaba la verdad y empieza el guión, la impostura y el engaño?

Los políticos, las personas públicas adultas, los profesionales saben “hacer su papel”, son calculadoras, premeditadas y, probablemente, algo cínicas, porque si no lo fueran no podrían mantenerse en su posición mediática.

En cambio, las niñas y los niños, incluida Greta Thunberg, suelen decir lo que piensan y expresar lo que sienten, y lo hacen en su casa, en la calle o ante una cámara.

Y lo hacen aunque sea poco apropiado o moleste, aunque sus palabras puedan acabar volviéndose contra ellos.

Cuando vemos a esta niña siguiendo los dictados de su corazón y rompiéndose ante el micrófono frente a todos estos panzacontentos de la ONU nos asalta la certeza de estar dejando de hacer lo que nos corresponde a nosotros.

¿Tienen que ser las niñas y los niños los que nos salven, las que nos pongan frente al espejo y nos muestren  nuestra dejación? ¿Son ellas y ellos las que nos van a enseñar a mirar de frente los problemas?

El vídeo del parlamento de Greta en la ONU debería ser de visión obligatoria en las escuelas de primaria y secundaria, pero también en las facultades de ciencias políticas, de económicas, de filosofía, de negocios, de ciencias de la educación,…

Por eso, en contra de nuestra costumbre, al final de este post ponemos el enlace con el que es posible ver y escuchar a la niña que se está jugando la vida por revolucionar nuestros corazones.

Porque el más esperanzador de los descubrimientos medioambientales es que no estamos solos.

Somos muchos miles y millones de personas las que sabemos que la verdad está en la gente de la calle: en los que reciclan, en los que intentan no contaminar, en los que se enfadan con los políticos que no hacen nada, en las niñas y los niños que reprochan a los adultos su inacción, en las familias que enseñan a los más pequeños a amar el medioambiente y, por supuesto, en esta adolescente que no puede evitar dar la cara por una generación.

 

El 27 de septiembre, por el medio ambiente, digamos basta.

 

https://news.un.org/es/story/2019/09/1462572