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La primavera comienza el 26 de abril

 

A partir de las 9 de la mañana del domingo 26 abril, los niños y las niñas de este país volverán a salir a las calles después de más de 40 días encerrados en sus domicilios. Podrán pasear al aire libre durante una hora y no alejarse de su casa más allá de un kilómetro de distancia.

Para evitar situaciones indeseadas, lo más adecuado es que los niños y las niñas caminen de la mano de un adulto, mantengan una distancia de seguridad de unos 2 metros con respecto a las personas con las que se crucen y, si se topan casualmente con conocidos, eviten permanecer más de 10 minutos junto a ellos.

De los abrazos, los besos, las palmaditas en la espalda o de cualquier otra manifestación de afecto, ni hablemos: quedan descartados porque, además, es imprescindible que lleven mascarillas todos los mayores de 3 años.

Los niños y las niñas que vivan en un entorno rural (dicen las autoridades) podrán ir al campo o al bosque. También pueden jugar (tanto si son de ambiente urbano, como rural) con una pelota o un patinete, disfrutar de luz natural, recibir la caricia del sol, corretear y hacer ejercicio, aunque tendrán que aguantarse las ganas de acudir a un parque infantil (que siguen cerrados).

Según dicen los científicos y los epidemiólogos, las posibilidades de contagio son muy bajas: primero, porque los niños y las niñas llevan casi cuarenta días confinados y, segundo, porque no existen evidencias científicas que avalen las tesis de que los menores son más peligrosos o contagiosos que los adultos con respecto al coronavirus.

 

¿Una novela o una peli de ciencia ficción?

 

Si releemos los cinco párrafos iniciales de este artículo, quizás nos parezca estar leyendo el argumento de una novela de ciencia ficción, pero no, para nada, todo es cierto, real y, al mismo tiempo, increíble.

Pero si fuera una novela o una peli de ciencia ficción, el domingo los adultos nos asomaríamos a las ventanas, saldríamos a los balcones y a las terrazas, y aplaudiríamos a estos chiquitines que están aguantando, muchos de ellos sin comprender qué pasa, una de las experiencias más duras de sus vidas.

¿Por qué?

Porque se merecen tanto nuestro afecto, como nuestro agradecimiento.

Por fin, con niños y niñas en las calles, podremos sentir que todo (todo lo bueno) es aún posible: este año,  la primavera sale a la calle el domingo 26 de abril.