¿EL COCHE ELÉCTRICO ES UNA SOLUCIÓN ECOLÓGICA? ¿SÍ o NO?

¿Es el coche eléctrico una solución realmente limpia y respetuosa con el medio ambiente?

El discurso “oficial” sobre el coche eléctrico sostiene que sí es una opción perfecta de transporte particular: se trataría de un medio limpio, ecológico, fácil  e, incluso, “barato” desde el punto de vista de su incidencia en el medio ambiente.

Tan asumido está el discurso que defiende las bondades del coche eléctrico, que quién lo adquiere llega a cambiar sus hábitos de transporte:

Se ha comprobado que quien cambia su vehículo de gasolina por uno eléctrico deja de utilizar el transporte público (lo usa menos) porque “siente” que utilizar su coche eléctrico es una actividad perfectamente ecológica, sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

Y no es así, porque por ahora el eléctrico no es, ni mucho menos, un vehículo “cero emisiones”.

Has leído bien: quizás el coche eléctrico llegué algún día a reunir todas las bondades que se le atribuyen, pero, por ahora, podemos ser rotundos y afirmar que el coche eléctrico, por desgracia, contamina, y mucho.

 

El coche eléctrico, por desgracia, contamina, y mucho

 

Empecemos por considerar la fabricación de las baterías de los vehículos eléctricos.

Para producirlas, es necesario extraer metales como el cobalto, el níquel, el cobre, el manganeso y el litio, y el impacto medioambiental de la extracción es muy elevado y destructivo.

Y cuando la batería debe ser reemplazada, solo es posible recuperar una pequeña parte de estos metales, y el resto se incinera (se “pierde” y contamina).

No solo la extracción de los minerales, la fabricación de las baterías, su reciclado o incineración supone grandes emisiones de CO2 y otros gases nocivos, también la generación de la electricidad con la que alimentamos el vehículo conlleva un enorme impacto sobre el medio ambiente.

Mientras las energías renovables no sean la fuente energética principal o exclusiva, los coches eléctricos contaminarán.

Entonces, ¿no hay solución?, ¿da lo mismo hacer una cosa u otra?

Atención, claro que hay «solución», pero no es ni “fácil” ni simple ni necesariamente cómoda.

 

¿Qué podemos hacer?

 

Cambiemos de hábitos (no solo de coche) y exijamos a empresas y políticos que cambien estrategias y leyes.

 

Aparquemos el coche (eléctrico o de combustión) y utilicemos el transporte público y el colectivo.

Elijamos políticos que fomenten por ley las energías limpias e inviertan el dinero de nuestros impuestos en buenos transportes públicos que nos permitan vivir sin coche (o casi).

Exijamos en nuestras ciudades más espacios verdes y peatonales.

Contratemos los servicios de las empresas que nos aseguren que la energía que comercializan proviene de energías renovables.

Confiemos solo en las empresas que demuestren que se responsabilizan del reciclaje de lo que fabrican y que cumplen con protocolos medioambientales estrictos.

 

La solución no está en los coches, la solución está en nosotros.

 

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