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ENTREVISTA A MATUSALÉN, EL SER MÁS VIEJO DEL MUNDO

 

 

Matusalén germinó a más de 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar,

en áridas cumbres golpeadas por vientos helados.

Hace 5 mil años  era una diminuta semilla de Pinus longaeva

(de una cauta y vieja estirpe de coníferas).

Hoy es es el ser vivo más viejo del mundo.

 

Matusalén, experto en cambio climático (porque más sabe el diablo por viejo que por diablo), responde sin prisas una serie de preguntas sobre actualidad medioambiental realizada por nuestro enviado especial a las White Mountains (Estados Unidos), donde Matusalen vive protegido y de incógnito entre otros árboles de su misma especie.

 

Preséntese, por favor.

 

Soy tan, tan, tan viejo que…

…he respirado el mismo aire que los faraones egipcios Tutankamon o Cleopatra.

…he bebido de las mismas aguas con las que saciaron su sed Aristoteles o Platón.

…he sentido en mis raíces las vibraciones de la tierra por la que caminaron Buda y Jesucristo, Shakespeare y Mozart, Marie Curie, Rosa Parks y Jane Goodall.

Y, actualmente, soy contemporáneo de gentes tan dispares como Donald Trump o Greta Thunberg.

 

Hablando de Trump, dígame, en las circunstancias actuales, ¿los negacionistas como el presidente de los EE.UU son un peligro?

 

Los que niegan el cambio climático son un peligro, especialmente si tienen poder político, como Bolsonaro o Trump, pero, probablemente, los indiferentes, los apáticos o los derrotistas son aún más peligrosos.

 

¿Qué quiere decir?

 

Los indiferentes y los derrotistas son aquellos que sabiendo o asumiendo lo que ocurre deciden mirar para otro lado. Bien porque creen que no va con ellos, bien porque se han convencido de que ya es demasiado tarde para actuar.

Y son peligrosos, en este caso, porque la indiferencia, la apatía y el derrotismo se contagian muy rápidamente.

 

¿Qué les diría usted a negacionistas y  a derrotistas?

 

A los negacionistas no les diría gran cosa: si no son capaces de escuchar a los científicos, menos me van a escuchar a mí. Y ya no es momento de argumentar, argumentar y volver a argumentar para intentar convencer sobre la conveniencia de proteger el medioambiente y evitar desastres naturales predecibles.

 

¿Se rinde?

 

No, en absoluto, afirmo que no es momento de argumentar o de convencer, es momento de elegir a nuestros legisladores entre los que están dispuestos a ser valientes y tomar las riendas del cambio.

Y que legislen, que fomenten las medidas más convenientes y que prohíban y castiguen las actividades y las practicas más perjudiciales y que solo favorecen o enriquecen a algunas élites económicas del mundo.

 

Y a los indiferentes y los derrotistas, ¿qué les diría?

 

Que el desanimo y la indiferencia es puro egoísmo o pura pereza; que su falta de valor la pagarán sus hijos y sus hijas.

 

Solo la educación, la formación y la capacidad de análisis os hará libres.

 

¿Soluciones, Mr. Matusalen?

 

Además de leyes y recursos que impulsen las energías renovables y fomenten una economía más circular…, necesitamos educación y formación, ya.

 

Explíquese

 

¿Cómo es posible, amigo periodista, que en las escuelas de primaria y secundaria no haya aún un continuo de asignaturas prácticas que instruya a los alumnos sobre cómo reducir, reutilizar y reciclar?

¿Cómo es posible que no haya recursos y maestros bien formados que les expliquen a los niños y a las niñas cómo proceder para vivir con un mínimo impacto medioambiental?

¿Cómo es posible que no haya una o diez asignaturas, con sus trabajos y sus exámenes, que permita a niños y niñas conocer la composición y proceso de fabricación de, por ejemplo, los briks o las pilas o las telas sintéticas de sus ropas?

¿Cómo es posible que la mayoría de niños y niñas no haya visitado nunca una granja de ganadería extensiva?

Solo la educación, la información y la capacidad de análisis os hará libres.

 

Pero hoy, sí hay jóvenes muy implicados e implicadas…

 

Sí, es cierto, los hay, pero necesitamos mucho más y muchos más.

Aunque haya personas como Greta Thunberg, una mujer joven, casi una niña, un maravilloso ejemplo, un símbolo muy poderoso…, que debería servir como estímulo para que los demás empleemos parte de nuestro tiempo en hacer las cosas mejor.

 

 

 

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