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23 años y casi 400.000 contenedores amarillos después…

 

Cuentan las crónicas de este país que el primer contenedor de reciclaje fue colocado en la plaza Sant Jaume, en Barcelona, el miércoles 10 de febrero de 1982.

Se trataba del contenedor verde, que es donde ahora, desde hace ya 40 años, depositamos los envases de vidrio para su posterior reciclaje.

Pero no fue hasta 1997 (a las puertas del cambio de milenio), cuando el contenedor verde se acompañó del amarillo.

 

23 años y casi 400.000 contenedores amarillos después…

 

Son ya 23 años y casi 400.000 contenedores amarillos en las calles de nuestras ciudades y pueblos, pero los usuarios aún tenemos dudas sobre qué depositar en este contenedor.

Son tantas las dudas que, según datos recientes, en torno a un 25% de los materiales y objetos que dejamos en el contenedor amarillo son depositados en el contenedor equivocado.

Por ese motivo, no nos viene mal un “repaso” que nos recuerde cómo utilizar el contenedor.

 

¿Qué debemos  depositar en el contenedor amarillo?

 

 

¿Qué es lo que no debemos  depositar en el contenedor amarillo?

 

 

Si hacemos bien nuestra parte, optimizaremos el proceso de recogida y reciclaje, minimizaremos los costes sociales, aumentaremos la reutilización de materiales y reduciremos el impacto negativo en el medioambiente.

Mientras tanto, no olvidemos que el mejor reciclaje es aquel que no es necesario realizar: primero reduzcamos y reutilicemos; después, cuando sea necesario, reciclemos.

 

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